El divorcio, un síntoma latente que ha incrementado los últimos años.

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¡Vive Arandas!
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Quizás es un sinnúmero de factores que  intervienen, pero lo que es un hecho es que anteriormente las parejas no se casaban pensando en la posibilidad de un divorcio, se casaban para toda la vida, en las buenas y en las malas, en la pobreza y en la riqueza, en la salud y en la enfermedad. Arandas no está libre de esta postmodernidad.

Hoy en día las cosas han cambiado, para empezar la mentalidad con que nos casamos es distinta a la época de nuestros padres y abuelos, de entrada nos planteamos la posibilidad del divorcio, lo que se piensa que la relación es desechable, si no sirve, la dejamos. Poco compromiso, pocas ganas de trabajar por la relación.

Si de entrada se piensa que no va a funcionar, nunca lograremos llegar a la unión de la pareja, como podremos obtener los gozos de complementarse con la media naranja, si de entrada, pensamos en la posibilidad de abandonar todo.

Llegar a ser uno, la unión de las dos mitades, a todo nivel, con la posibilidad de disentir y de opinar distinto, de tener intereses y gustos diferentes, pero unidos plenamente, tanto a nivel emocional, como sexual, y en todos los ámbitos, es una experiencia de complementación y satisfacción. Que se logra solo con el trabajo en la relación de pareja, donde cada quien da y aporta lo suyo.

Para muestra Bibiana Muñoz nos da su testimonio: “tengo 22 años de edad, y ya tengo un año de divorciada porque simplemente me abandonaron para ganar dinero en Estados Unidos o solo por deshacerse de mí pues no me quiso llevar con él, muchas personas pasan por lo mismo que yo, solo por ser divorciada los hombres piensan que soy chica fácil o necesitada, que estupidez.

Tuve ilusiones como mujer por tener una familia, familia que no pude formar, porque mi esposo simplemente cruzo la puerta para no volver, duré solo 10 meses casada porque él decidió irse, ahora pienso que de esa forma nunca debí casarme, solo soy una víctima más del divorcio, solo espero que él aprenda que la felicidad no se construye con el dinero  y que la familia debe crecer unida.

En primer lugar, no importa el punto de vista que tomen los demás en el asunto del divorcio, pero es a bien señalar lo que dice la Biblia ya que la principal unión es a la Iglesia, es importante recordar las palabras de la Biblia de Malaquías 2:16ª: “Yo aborrezco el divorcio –dice el SEÑOR Dios de Israel”. De acuerdo con la Biblia, el plan de Dios es que el matrimonio sea un compromiso de toda la vida. “Así que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre” (Mateo 19:6NVI). Sin embargo, Dios comprende que el divorcio va a ocurrir, debido a que un matrimonio involucra a dos seres humanos pecadores. En el Antiguo Testamento Dios estableció algunas leyes, a fin de proteger los derechos de los divorciados, especialmente de las mujeres (Deuteronomio 24:1-4). Jesús señaló que aquellas leyes fueron dadas a causa de la dureza de los corazones de la gente, más no porque fueran el deseo de Dios (Mateo 19:8).

La controversia de si el divorcio y el segundo casamiento son permitidos de acuerdo con la Biblia, gira principalmente alrededor de las palabras de Jesús en Mateo 5:32 y 19:9. La frase “excepto en caso de infidelidad conyugal” es lo único en la Escritura, que posiblemente da el permiso de Dios para el divorcio. Muchos intérpretes entienden esta “cláusula de excepción” como refiriéndose a “infidelidad conyugal” durante el período de “desposorio”. En la costumbre judía, un hombre y una mujer se consideraban casados, aún mientras todavía estaban comprometidos, es decir, “prometidos”. La inmoralidad durante este período de “desposorio” debería entonces ser la única razón válida para un divorcio.

¡Vive Arandas!

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