Llegara el momento donde sería importante tener un albergue para personas desamparadas en el municipio.

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¡Vive Arandas!
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Lamentable las situaciones de vida que llevan a las personas a terminar en la calle y vivir de lo poquito que algunas personas les dan, es de crear conciencia social en especial a las autoridades que viajan con el lema de ayudar a los que menos tienen,  es de exhortarlos a poner manos a la obra ya que deambulan algunas personas en Arandas que no tienen mas que lo que llevan puesto, y duermen en las calles, en este temporal que se avecina de invierno, sería bueno contar con un albergue que sirva de refugio para estas personas y todas aquellas que por alguna razón van de paso por la ciudad.

Nos hemos acostumbrado a que las cosas pasen o que las personas pasen sin detenernos a observar porque existe este tipo de personas en nuestra ciudad si nos vanagloriamos de los valores familiares que nos han trasmitido y que transmitimos a nuestros hijos, ¿de dónde salen esta personas?. Porque en Arandas que es una ciudad pequeña empieza a tener los problemas del crecimiento citadino ya tiene indigentes, a menudo suele creerse que su condición es producto de una decisión propia o un acto de rebeldía silenciosa contra el sistema. Sin embargo, la realidad es que muchos lo hacen porque no han tenido alternativas; numerosos indigentes desearían un hogar pero no hay opciones a las que puedan acudir, por su falta de recursos tanto culturales como financieros.

El vagabundo es una figura fundamental del escenario urbano, que intercambia información con la calle en niveles a los que pocos podemos acceder.

Las ciudades son ecosistemas complejos, incontables pulsos reunidos, intercambiando energía, generando fricción, colaborando, compartiendo un espacio físico y psicoemocional. A partir de la interacción que alojan estos sitios se van definiendo identidades, tribus, y personajes que ocupan distintos roles dentro del eufórico engranaje.  Entre la miríada de elementos que desfilan en las ciudades, una figura particularmente interesante es la del vagabundo. Sin rumbo, sin pertenencias, avanzando siempre en la periferia de la conciencia. Estos personajes son locos, pero también caminantes; son derrotados, pero también libres y, en cierto sentido, son hijos predilectos de las devas urbanas. (Los devas son deidades benévolas de las religiones hinduista y budista.).

Debemos diferencias entre vagabundos, que son los que piden limosna, indigentes que viven de la recolección de basura entre otros y enfermos mentales que la misma familia la manda a la calle, cada ciudad es un mosaico de personajes típicos.

¡Vive Arandas!

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